La educación inicial como parte de la educación formal en el sistema educativo peruano es relativamente reciente. Solo recordemos que, hasta hace pocos años, asistir a un centro educativo inicial era poco común; esto quizás por el poco entendimiento de la importancia del desarrollo y la estimulación de los niños en los primeros años, pues es en esta fase de la formación en donde se sientan las bases que determinan el futuro de las personas, no solo en el ámbito académico, sino también en el aspecto emocional, social, etc.

Nosotros, no solo como padres de familia sino, sobre todo, como ciudadanos tenemos que comprender lo fundamental de esta etapa no solo para el bienestar de nuestros niños y niñas en general sino para el desarrollo del país.  Tal vez una muestra de esto sea el poco valor que se le atribuye a la carrera de educación inicial y que se refleja desde los salarios hasta el trato, muchas veces condescendiente, que les dan nuestras autoridades a nuestros docentes.

Según las proyecciones hechas por la Dirección de Formación Inicial Docente (DIFOID), en los próximos cuatro años egresarán aproximadamente 70 mil docentes de Educación Inicial, pero se requerirán 100 mil; es decir faltarán 30 mil docentes para cubrir a todos los iniciales (DIFOID, 2019). Actualmente estos déficits son cubiertos por docentes que no son de la especialidad: muchos de ellos son docentes de primaria.

Para una persona de a pie este ‘reemplazo’ puede parecer irrelevante; sin embargo, es fundamental que quienes atienden en la educación a niños de educación inicial sean profesionales altamente preparados pues las necesidades afectivas, alimentarias, intelectuales, etc. en los primeros años de vida de los niños son de las más complejas.

Es así que tenemos una doble brecha: por un lado, necesitaremos elevar nuestros estándares educativos para formar profesionales idóneos de educación inicial y el Estado tiene una responsabilidad que tendrá que ir más allá de la fiscalización. Por otro lado, y es ahora lo más urgente, tendremos pronto una brecha a nivel nacional de aproximadamente 30 mil docentes de Educación Inicial, siendo la región Ayacucho una de las regiones con mayor necesidad de docentes de Educación Inicial.

Tenemos un gran reto por delante y si lo afrontamos exitosamente desde ahora, podremos ver grandes resultados tal vez en los próximos 15 años, en nuestros propios hijos y en nuestro país. Devolvámosle a la carrera de Educación Inicial el lugar importante que se merece: el de guías de nuestros hijos.

Bibliografía
Dirección de Formación Inicial Docente. (2019). Resultados del estudio de oferta y demanda para establecer la brecha de docentes por programa de estudios a nivel nacional y regional. Lima: Ministerio de Educación (Perú).

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